Elegir una bodega con la que trabajar va mucho más allá de encontrar un buen vino. Para un distribuidor, incorporar una nueva referencia supone dedicar espacio, tiempo y esfuerzo comercial a una marca que tendrá que defender ante restaurantes, tiendas especializadas y otros clientes.
Por eso, la relación entre bodega y distribuidor funciona mejor cuando existe algo más que un buen producto: debe haber confianza, continuidad y una estrategia comercial compartida.
1. Un portfolio que tenga sentido comercial
Un buen portfolio no consiste necesariamente en tener muchas referencias, sino en disponer de vinos capaces de responder a diferentes necesidades del mercado.
El distribuidor debe poder construir una oferta equilibrada: vinos para hostelería, restauración, tiendas especializadas o clientes que buscan referencias de mayor valor añadido.
Trabajar con un grupo que reúne diferentes bodegas y denominaciones de origen permite ampliar esa oferta sin multiplicar el número de proveedores.
En Grupo Villanueva contamos con vinos procedentes de cuatro zonas vitivinícolas españolas:
- D.O. Rías Baixas
- D.O. Ribeiro
- D.O.Ca. Rioja
- D.O. Ribera del Duero
Cuatro orígenes con personalidades diferentes dentro de un mismo grupo bodeguero.
2. Regularidad y capacidad de suministro
Una referencia puede funcionar muy bien comercialmente, pero pierde buena parte de su valor si el distribuidor no puede garantizar su disponibilidad.
La continuidad es especialmente importante cuando un vino consigue entrar en la carta de un restaurante o comienza a generar una demanda recurrente.
Por ello, la capacidad de planificación, el suministro y una comunicación fluida entre bodega y distribuidor son elementos fundamentales de una relación comercial estable.
3. Una historia que el comercial pueda contar
El vino es también territorio, personas y procedencia.
Cuando un comercial presenta una botella a un restaurante o una tienda especializada, necesita argumentos que vayan más allá de una ficha técnica.
¿De dónde procede?
¿Qué caracteriza a la bodega?
¿Qué variedades utiliza?
¿Qué diferencia ese vino de otras referencias de su categoría?
Una identidad clara facilita el trabajo del distribuidor y ayuda a trasladar el valor del producto hasta el consumidor final.
4. Diferentes denominaciones con un único interlocutor
Simplificar la gestión también tiene valor.
Un distribuidor que quiere incorporar vinos gallegos y tintos de Rioja o Ribera del Duero podría trabajar con diferentes bodegas y proveedores para cada zona.
Otra posibilidad es hacerlo a través de un grupo bodeguero que reúna diferentes orígenes.
En Bodegas Villanueva trabajamos con cuatro bodegas situadas en Rías Baixas, Ribeiro, Rioja y Ribera del Duero, permitiendo construir un portfolio diverso manteniendo una relación comercial centralizada.
5. Apoyo a la venta
El trabajo de la bodega no debería terminar cuando el vino sale del almacén.
Fotografías de producto, fichas técnicas, información sobre las bodegas, catálogos y otros materiales comerciales ayudan al distribuidor a presentar correctamente cada referencia.
También permiten que sus propios equipos comerciales conozcan mejor los vinos que están ofreciendo.
Cuanto mejor conoce el producto quien lo vende, más fácil resulta transmitir su valor.
6. Una relación comercial cercana
En la distribución profesional pueden surgir necesidades muy diferentes: información sobre una referencia, documentación, disponibilidad, preparación de una presentación para un cliente o búsqueda de un vino adecuado para un determinado canal.
Tener un interlocutor que conozca el producto y pueda responder con rapidez simplifica enormemente ese trabajo.
La distribución de vino sigue siendo, en gran medida, un negocio basado en relaciones a largo plazo.
7. Una visión compartida del mercado
La mejor relación entre una bodega y un distribuidor no es simplemente la de proveedor y comprador.
El distribuidor conoce de primera mano restaurantes, tiendas, tendencias y necesidades de su zona. La bodega conoce sus vinos, sus posibilidades y la historia que existe detrás de ellos.
Cuando ambas partes comparten esa información, es mucho más fácil detectar oportunidades y construir una estrategia comercial que tenga sentido.
Cuatro bodegas, cuatro orígenes, una misma relación comercial
Desde 1961, Grupo Villanueva ha ido construyendo un proyecto vitivinícola que actualmente reúne bodegas en Rías Baixas, Ribeiro, Rioja y Ribera del Duero.
Nuestro objetivo es ofrecer a distribuidores, importadores y profesionales del sector un portfolio capaz de adaptarse a diferentes mercados manteniendo una relación directa con nuestro equipo.
Si eres distribuidor, importador o profesional del canal HORECA y quieres conocer nuestros vinos, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo comercial.
Descubre nuestro portfolio profesional y hablemos de tu mercado.